por
(pintura por María Angélica)
El tiempo toca raíces
deshabitadas.
La mueca del reloj
palidece
en la sábana piadosa
de su noche.
Sigue tocando el organillero
en la madera
de su calle viva.
por
(pintura por María Angélica)
El tiempo toca raíces
deshabitadas.
La mueca del reloj
palidece
en la sábana piadosa
de su noche.
Sigue tocando el organillero
en la madera
de su calle viva.