por
Me detengo
ante cortinas de lluvia,
que anuncian una fachada solitaria
flotando por follajes salpicados de cielo.
La cubierta
inclinada en agudo despegue
rompe viento y cordillera.
Una boca de madera entreabierta
destila luz a mis ensueños.
Y me sumerjo
entre piedras
y desnudos de granito
que acarician vientos nuevos.
Emanan de la hierba
palomas vestidas de sombra;
Pintan de canciones
las paredes de ladrillo y musgo.
Mis pies
atravesados de charcos y lloviznas,
se han posado en el umbral
de la blanca garganta,
enrojecida de flores.
Una virgen me sonríe.
derrama lluvias
en la quietud de un alma nueva.
del libro: “A todo trapo”1998
y “Antología de la Lluvia, 2007






